Clotilde Lemoine, una francesa emprendiendo en Ortegal: “Los restauradores conservadores somos como los médicos del arte”

Por medio de su empresa No Ortegal, esta francesa da una nueva vida al patrimonio desde su taller de Couzadoiro
Clotilde Lemoine, una francesa emprendiendo en Ortegal: “Los restauradores conservadores somos como los médicos del arte”
La francesa Clotilde Lemoine trabajando en su taller, ubicado en la parroquia de Couzadoiro I Cedida

Clotilde Lemoine llegó a Ortigueira hace casi una década y, desde entonces, trabaja para preservar el patrimonio de la comarca. Desde su taller, ubicado en la parroquia de Couzadoiro, esta graduada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales por la Universitat Politècnica de València cuenta con casi diez años de experiencia en el sector y dedica su esfuerzo y tiempo a “resucitar” todo tipo de objetos, permitiendo recuperar su esplendor y dándoles una vida nueva.


Dadas las dificultades que presenta la profesión, la joven decidió aventurarse y montar su propio proyecto: No Ortegal. “Las condiciones como asalariada en este sector son bastante malas”. Entonces, explica, “decidí intentarlo por mí misma, desde mi casa, para intentar tener una situación un poco más estable”.

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Clotilde Lemoine I Cedida

Lemoine domina diversas competencias como la escultura y madera policromada, la piedra, la pintura mural o los trabajos con cal. En la actualidad, esta francesa que escogió el rural ortegano como lugar desde donde desarrollar su trabajo se encuentra inmersa en varios proyectos, tales como la restauración de un viejo baúl. “Ahora mismo estoy con esta pieza, que se usó por parte del abuelo de una familia para emigrar. También con un lienzo y recientemente trabajé con un banco de castaño y en un retablo”, indica.

 

El boca a boca

Sus redes sociales y la página web le ayudan a que su dedicación y los buenos resultados alcanzados sean conocidos entre los vecinos y vecinas de la comarca. “Llevo muchos años trabajando y el boca a boca en esta zona también ayuda. A veces colaboro con otras empresas y nos pasamos encargos”, sostiene Lemoine, que apunta que en Galicia “hay mucho patrimonio que necesita restauración”.


Su labor del día a día varía en función del proyecto que tenga entre manos pero incide en la importancia de conservar los materiales originales del objetivo a restaurar. “Es fundamental. Hace poco restauré un hórreo y una de las opciones que había era la de cambiar todas las maderas. Pero esto no es propio de un conservador. La gente muchas veces piensa que para recuperar algo es necesario cambiar los elementos por otros nuevos y no es así”.

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El antes y el después del hórreo restaurado I Cedida

En este sentido, apunta que esta construcción “tenía unas maderas originales muy antiguas que se podían salvar con los tratamientos adecuados. Lo más importante es conservar y no reemplazar, porque además, suele salir más barato”.

 

Documentación

Cada plan de restauración implica un amplio trabajo de documentación previo, algo para lo que disponer también del Grado en Historia del Arte supone una ventaja para esta vecina de Ortigueira. “Siempre tenemos que hacer un trabajo que sea un poco histórico y, posteriormente, un diagnóstico para conocer el estado en el que se encuentra el objeto”, comenta Clotilde, añadiendo que “la restauración es una disciplina muy científica. Realmente, es como si fuéramos los médicos del arte. Tenemos que estudiar bien la obra de arte que tenemos delante y, en función de la patología que tenga, aplicar uno u otro tratamiento”.

 

Pese a lo que muchos puedan pensar, los trabajos de restauración no tienen por qué ser demasiado costosos. Así, en el caso del hórreo que acaba de recuperar para una familia de la zona, “lo más caro fue la mano de obra. Todo depende del estado en el que se encuentre. En este caso, la estructura estaba muy mal, por lo que tuve que reforzarla para que aguantase. Es más trabajo lo que no se ve, lo que permanece oculto, que lo que al final se percibe. Creo que la inversión rondó los cinco mil euros”. 

 

La intervención acometida por Clotilde Lemoine permitió “recuperar un patrimonio que habían hecho sus abuelos y eso es respetar la historia y la naturaleza también. Esas maderas podrían tener unos 800 años. Madera como esa no la va a volver a  haber nunca”, recalca.

 

Dicotomía

La restauradora apunta que en la actualidad se produce una dicotomía en la sociedad: entre aquellos partidarios de la restauración y los que apuestan por lo nuevo. “Hay mucha gente que piensa que nuestro trabajo va a ser muy caro y, por el susto inicial, ni siquiera nos pregunta”, apunta Lemoine, añadiendo además que “la facilidad a la hora de conseguir materiales nuevos” tampoco ayuda a la recuperación de los bienes.

 

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Baúl sin resaurar I Cedida
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Baúl restaurado I Cedida

Incide, asimismo, en que “falta educación” en este ámbito. “Hay mucha gente que ni siquiera sabe que es una carrera universitaria, que existimos”, lamenta.

 

Fast Furniture

El trabajo de estos profesionales se ha visto alterado, por ejemplo, por lo conocido como “moda rápida del mobiliario Fast Furniture en inglés–. Se trata de objetos asequibles para el cliente y fáciles de fabricar para la industria.


“Es importante que la gente valore nuestro trabajo. Muchas veces se tiran cosas que no es necesario tirar, que todavía se pueden utilizar”, indica Clotilde, poniendo como ejemplo “los portones de una casa porque hay un poco de carcoma. Ese problema, con un tratamiento, puede eliminarse. Si la madera es muy antigua, normalmente es muy valiosa y muy funcional. No es necesario deshacerse de lo viejo”, remarca.

 

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Silla restaurada por Lemoine I Cedida

 

 

Clotilde Lemoine, una francesa emprendiendo en Ortegal: “Los restauradores conservadores somos como los médicos del arte”

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