Seis partidos, 388 minutos, son los que hasta la fecha suma el mediapunta de Moaña Raúl Blanco con la indumentaria del Racing de Ferrol. El jugador llegado del Casa Pia, de Primera División lusa, que fue la primera incorporación verde en el mercado invernal, ha tenido un destacado papel, tanto en los dos encuentros dirimidos en el fin de la era Parralo como en la más reciente de Menéndez.
Blanco ha saboreado los alto y los, más habituales, bajos de la formación ferrolana desde su llegada a principios de enero, casi como un esperadísimo regalo de Reyes. El canterano del Celta se estrenó con un escaso empate ante el Cartagena para pocas jornadas después vivir el bochorno del 6-0 ante el Racing de Santander. Un “palo” diluido por ese efímero triunfo ante el Levante y al que siguió otra cascada de tropiezos: Castellón, Mirándes y el más reciente, el del Córdoba.
Un duelo tras el que el equipo, según señala el futbolista “está con muchas ganas de que llegue ya el sábado y poder lograr los tres puntos. Después del partido ante el Córdoba nos quedó una sensación agridulce, porque merecíamos más, se trabajó muy bien en defensa”, añade, mirando asimismo un poco más allá de Huesca, de reojo a su próximo partido en A Malata ante el Burgos.
Y si el trabajo en defensa parece haber cerrado ciertas fugas en el conjunto verde, sin duda, la asignatura todavía a aprobar por los racinguistas es su mordiente en ataque. Una circunstancia para la que Blanco apunta que “es cuestión de seguir intentándolo y seguro que llegará. A veces la pelota no quiere entrar”, como así quedó patente en muchos de los duelos de la formación ferrolana.
Un aspecto que el grupo de Menéndez está asimismo tratando de romper también a balón parado, rozándolo en muchos momentos, pero sin el éxito necesario. “Estamos teniendo ocasiones, el otro día tuvimos dos y seguro que pronto llegará”, subraya de nuevo el de Moaña.
Además de seguir apostando por la insistencia en rondar e inquietar el área contraria, Blanco tiene claro que los cimientos para seguir creyendo en la salvación pasan por “el día a día, seguir trabajando y mejorando y que lleguen pronto las victorias para seguir en la pelea”. A nivel personal, fuera de la montaña rusa en la que está el equipo, el de Moaña se encuentra “muy contento” en Ferrol, “desde el primer día me acogieron muy bien, los cuerpos técnicos y la plantilla, estoy cómodo y tranquilo. Unas buenas sensaciones personales que afición y equipo esperan se extrapolen también a unos resultados positivos cada vez necesarios para mantener viva la llama verde.