Pablo Gil Rituerto, cineasta: “El poder no tiene mucho que hacer contra la poesía”

El Duplex realizará un pase único del documental “La Marsellesa de los borrachos”, que recupera las canciones de la lucha antifranquista, tras haberse proyectado en grandes festivales
Pablo Gil Rituerto, cineasta: “El poder no tiene mucho que hacer contra la poesía”
La obra del cineasta se estrenó en la sección histórica de la Seminci | CEDIDA

Italia, Francia y España son los tres países que forman parte de la coproducción titulada “La Marsellesa de los borrachos”, un documental musical a la vez que road movie de Pablo Gil Rituerto, que se proyectará este sábado, a las 19.30 horas, en el Duplex. Esta obra es producto de una construcción colectiva de la que ahora el público puede participar con la “lectura”, o en este caso visionado, del cancionero reconstruido. Se trata de un proyecto en el que se unen dos intereses del director: el folclore y la cultura popular con la historia del franquismo, una etapa en la que aprecia “como muchos conflictos de nuestros días tienen su base”.


Al director se le presentó la idea hace diez años, cuando investigaba sobre los tiempos de dictadura en España “buscando archivos alternativos que pudiesen alumbrar un poco esta época”, de forma que se distanciase de las perspectivas más habituales. Así, llegó hasta sus manos un cancionero editado en 1963 en Uruguay, en cuyo prólogo ya se advertía que “lo que se transcribía en ese libro era fruto de un viaje” de un grupo de jóvenes italianos. Durante la travesía, estos habían realizado unas grabaciones de sonido, además de fotografías, para registrar las voces que no abandonaron su compromiso con la libertad del pueblo.


Uno de los rostros que aparecían entre las imágenes es el de Margot Galante Garrone, que fue la primera persona con la que consiguió entablar conversación Pablo Gil Rituerto, después de la necesaria investigación, que le condujo a encontrarla por redes sociales. Esta protagonista le puso en contacto con otro de los miembros, Emilio Jona, que es el narrador de la película. Se encontraron con él en Turín, donde vivía, con el principal objetivo de escuchar las cintas.


Durante mucho tiempo no pudieron acceder a las grabaciones, ya que las custodiaba una fundación que había quebrado, aunque la esperanza permanecía. “Mientras tanto, fuimos recorriendo otros archivos junto a Alba Lombardía, la coguionista, buscando todas las cosas que nos podían servir para construir esta historia”, relata el cineasta, con ejemplos como el Archivo Estatal de Torino, donde bucearon en busca de actas judiciales.


Tal como explica Pablo Gil Rituerto, Lionello Gennero fue uno de los contactos que más le costó localizar y, a pesar de que, tras haberlas buscado hasta en archivos de Ámsterdam, las imágenes se daban prácticamente por perdidas. No obstante, pocos meses antes del rodaje este integrante fue quien les avisó de que las fotografías habían aparecido.


“Es una lucha contrarreloj, contra el tiempo, para que no se pierdan testimonios que son muy valiosos”, expresa el director. Algunas protagonistas como Margot Galante o Asunción Carandell, que en la película aparece reconociéndose al oír su propio canto de libertad, no llegaron a ver el resultado. En el caso de Lionello Gennero, por pocos meses sí pudo disfrutar de “La Marsellesa de los borrachos” y, según transmite Pablo Gil Rituerto, su impresión fue la de haber aportado una nueva visión, la de los creadores, “y eso le parecía muy emocionante”.


La obra va más allá de aquel viaje realizado en 1961, al suscitar la pregunta “de qué hablan estas canciones”, tanto en su época como “qué nos dicen hoy en día”, indica el director. Así, el equipo toma “la idea del propio folclore, de cómo funciona la tradición oral”, que posee la capacidad de transformarse conforme va pasando de generación, y devuelve la historia al presente, haciendo partícipes del proceso a numerosos músicos actuales.


A estas preguntas contesta el propio documental, elaborado a partir de melodías y letras “que mucha gente ha vivido de manera muy íntima en la familia o de forma más popular en las fiestas del pueblo”, señala Pablo Gil Rituerto, que aunque no quiere condicionar las conclusiones del público, responde por su cuenta que “el poder no tiene mucho que hacer contra la poesía”. 

Pablo Gil Rituerto, cineasta: “El poder no tiene mucho que hacer contra la poesía”

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