Las ventas en las lonjas de Arousa cayeron más en 2024, pero en las de Ferrol llevan en picado tres años

Las cofradías locales vendieron casi 84.000 kilos menos de pescado y marisco que la temporada anterior
Las ventas en las lonjas de Arousa cayeron más en 2024, pero en las de Ferrol llevan en picado tres años
El patrón mayor de Barallobre, con la delegada territorial de la Xunta hace unas semanas I Jorge Meis

La crisis del sector marisquero es generalizada en Galicia, aunque no todas las cofradías la están sufriendo con la misma intensidad. El Anuario de Pesca Fresca que cada año publica la Consellería do Mar revela una situación sin precedentes: en todas y cada una de las nueve zonas en las que se divide el litoral de la comunidad se vendió menos marisco y pescado que en 2023.

 
Es la primera vez que se produce en todas a la vez, si bien en algunas cofradías, como las de A Costa da Morte, el impacto ha sido menor. En otras, la caída del recurso recolectado ha sido más pronunciada que la disminución de los ingresos, siguiendo la lógica del mercado: menos producto, más caro. 


Entre 2023 y 2024, la crisis se ha extendido, con varias cofradías con descensos alarmantes. En la denominada zona I, es decir, la ría de Vigo, la lonja principal, la de la ciudad, perdió tres millones de kilos y prácticamente la misma cantidad de euros, y en pósitos como los de Arcade y Redondela la pérdida ha superado el 50 y el 43%, respectivamente. 


En la ría de Pontevedra está el caso más extremo. Campelo ha pasado de los 436.500 kilos de pescado y marisco en 2023, a los 130.000 de 2024, es decir, un 70% menos y Portonovo se ha quedado casi en la mitad (732 toneladas por las 1.414 de 2023). 


Arousa ha sufrido especialmente, sobre todo por los efectos de la riada del invierno de 2023. En conjunto, las más de diez lonjas redujeron sus ventas en más de un 30% y los ingresos en un 18%. La más grande, Ribeira, se dejó casi un 32% de los kilos del año anterior; Rianxo más de la mitad y Carril un 28%. La que mejor resistió fue Cambados, que pudo mantenerse por encima del millón de kilos vendidos. 


En la zona IV (Muros), la rula de Portosín perdió un 41% del producto y un 40% de ingresos y, ya en Fisterra –la V–, Corcubión comercializó 300.000 kilos en apenas doce meses. 


Ferrol

En la ría de Ferrol, las cantidades globales son más discretas –ninguna de las tres lonjas está entre las diez que más productos de pesca y marisqueo venden–, pero su retroceso no es, como en los casos anteriores, consecuencia de un exceso de agua dulce provocado por las intensas lluvias del invierno de 2023. 


La crisis, en este caso, se remonta un par de años antes, al menos si únicamente se tienen en cuenta los datos de ventas e ingresos. En 2016, tanto los pósitos de Ferrol como los de Barallobre comercializaron más de 230.000 kilos –232.000 Barallobre y 270.000 Ferrol–. Mugardos siempre ha sido algo diferente porque su actividad marisquera es principalmente a pie –aunque tiene embarcaciones de rastro de vieira, por ejemplo–. En las otras dos, la diferencia está, sobre todo, en el marisqueo, es decir, en la extracción de almeja, que se ha quedado en una actividad prácticamente testimonial, como denunciaron las cofradías hace apenas dos semanas durante la movilización para reclamar un cese de actividad. 


El último año en el que Ferrol mejoró las ventas con respecto al anterior fue 2021, que volvió a situarse por encima de la barrera de las 200 toneladas; sin embargo, en apenas tres años se ha quedado en la mitad, pues 2024 lo cerró con 103. Entre 2023 y 2024, en la lonja de Curuxeiras se ha vendido un 28% menos. En Barallobre, la diferencia en tres años también ha sido muy acusada –pasando de las 138 a las 92 toneladas–, si bien en los últimos meses se ha dejado más de 40.000 kilos, es decir, un 30% menos. 

Las ventas en las lonjas de Arousa cayeron más en 2024, pero en las de Ferrol llevan en picado tres años

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