La historia de Diego Taboada –Lugo, 21/02/1979– es una historia de compromiso y trabajo. Así lo reflejan las tres décadas del lucense vinculado al club de su ciudad natal, tanto a nivel de jugador como de preparador, primero de las categorías de base y posteriormente con más de diez campañas como técnico del primer equipo. Una experiencia de crecimiento que ahora el de Lugo quiere trasladar al Club Aldebarán de San Sadurniño, no solo como entrenador de su primer equipo, el Intasa –en sustitución del argentino Agustín Rodríguez–, sino también como director técnico de la entidad.
Supongo que con su trayectoria tendría otras ofertas más suculentas que la del Aldebarán, ¿qué le llevó a decantarse por la de San Sadurniño?
Sí, he tenido la suerte de tener bastantes ofertas, ofertas muy buenas, y la de San Sadurniño me parecía muy atractiva. Primero, porque es un club gallego, y al final es un club en el que conozco bastante a la gente. Vas a sabiendas de lo que te vas a encontrar, no va a haber excesivas sorpresas, es tener cierto camino andado. Lo que más me llamó la atención es que quieren apostar por mejorar el proyecto deportivo, por hacerlo crecer y estabilizarlo, que es un poco lo que hice todos estos años en Lugo. Me apetece mucho y sobre todo con un club gallego..
Llega no solo como técnico del grupo de Superliga 2, sino también como director técnico, ¿qué espera lograr?
Crear un proyecto muy estable, un proyecto que crezca. Es muy importante que crezca la cantera, que se expanda el club y que su nombre a nivel deportivo tenga mucho más peso. Un objetivo para mí es que gente de la cantera llegue al primer equipo, algo fundamental.
Ese aspecto ya se estaba dando a cuentagotas en las últimas campañas, ¿con usted ese río será más caudaloso?
Sí, una cosa es crear cantera y otra cosa es crear cantera que pueda jugar al máximo nivel. Es algo muy complicado, algo que hace muy poca gente a nivel nacional. Y no siempre lo puedes conseguir, porque no solo depende del trabajo que desarrolles, sino también de las características físicas de los jugadores, del estilo de vida que quieran llevar, si se van a estudiar fuera.... Lo que creemos es que hay que crear un ambiente, un entorno, en el que todos estos jugadores se puedan desarrollar, que lleguen al máximo de sus capacidades. Cuantos más entren en el primer equipo, mucho mejor
Eso supone un orgullo y también un ahorro, ¿no?
Sí, en Lugo, que llevo entrenando más de veinte años, esta última temporada teníamos ocho jugadores de la cantera en el primer equipo –de 14– y tres de ellos eran titulares. Eso antes era más complicado, pero a medida que fueron pasando los años vas juntando gente, va siendo un poco más fácil. Pero no siempre puedes encontrar tantos, es algo muy difícil de hacer. Y partimos de que Lugo es una ciudad y que San Sadurniño tiene menos población. El club quiere crecer y expandirse por la zona, crear algo más grande.
¿Tienen ya las bases de lo que quieren para la próxima campaña?
Queremos crear un equipo con una base de jugadores que te permita el día de mañana, si asciendes, no tener que recomponer el equipo entero, sino que, con ciertas pinceladas que necesites para retocarlo, que pueda jugar en Superliga 1, que ese fue uno de los problemas que tuvieron en otras temporadas.
Quiero contar con la gente de casa que tiene nivel para estar con el equipo, rodearlos con gente joven y crear un proyecto estable a medio plazo. Siempre con el objetivo de intentar conseguir todo lo que podamos, es decir, pues la temporada que viene vamos a intentar estar en Superliga 1, intentar ascender al equipo, pero sabiendo que es primordial crear una base de juego, de jugadores, para que el equipo sea estable. Al final eso es lo que crea, un estilo de juego, una forma de actuar que también atrae más a los jugadores a que vengan a jugar a San Sadurniño, que también es algo que tenemos que mejorar. Eso es un camino y para eso la gente tiene que ver que en el club hay una estructura que está por encima tanto del entrenador como de la directiva, incluso. Que sea la estructura la que llama, la forma de trabajar, la forma de vivir allí...
Un “make over” del Aldebarán que pasará así a tener “solo” una gran familiaridad –aspecto que siempre han destacado sus integrantes– a una familiaridad profesionalizada y como señala Taboada, “me gustaría crear algo que esté por encima de mi, que el día que no esté siga funcionando”. Y ese lugar, después de Lugo, puede ser ahora San Sadurniño.