El Morriña Fest se guarda en la manga el as del último artista cabeza de cartel y apuesta por crear “hype”, que diría buena parte del público del festival. Expectación, para los que aún hablan en castellano. El personaje en cuestión, apuntan las pistas, tuvo un número uno mundial, mantuvo una relación con otra estrella internacional y sus estilismos generan controversias. Como expectativa, bien conseguida.