Las visitas del ya célebre delfín Manoliño han dejado de ser un acontecimiento puntual para convertirse en algo que puede perjudicarle a él y a quienes desarrollan su labor en puertos o embarcaciones de pesca. Por eso, se ha tomado la decisión de colocar carteles con recomendaciones para el sector, porque aunque es bien recibido debe ser acogido con seguridad.