“SugR’Band hacía tiempo que tenía ganas de nacer”, explica Maikel Rodeiro, que junto con Roberto Souto, Jose Piñeiro, Fausto Escrigas, Félix Freire y José Lou-reda ha creado una unión para volver “a la música de raíz”.
El Clandestino Silentium, de Narón, albergará mañana, a partir de las 22.00 horas, la presentación del primer trabajo del grupo, donde se podrá disfrutar del soul, el blues, el funky y el boogie pero siempre con rock and roll.
A pesar de que el conjunto es nuevo, algunos ya han compartido escenario, y reencontrarse sobre las tablas con compañeros y, como puntualiza Rodeiro, “con amigos”, hace “todo más cómodo”. “Nos conocemos desde que tenemos 12 o 13 años, ensayábamos en los mismos locales o compartíamos pandilla”, explica. Nuevo grupo, viejos conocidos.
La gran variedad de estilos de los que proviene el conjunto no supuso un problema para encontrar ese nexo común, ya que “nos gustaba lo mismo, la música de los principios”, pero “cada uno fue poniendo sus ideas y se van montando. Cada canción es de su padre y de su madre”, expone entre risas y dejando entender que hay cabida para todos los ritmos que se produzcan en los ensayos.
En este nuevo proyecto, tal y como explica Rodeiro, las canciones son propias. “Llevaba mucho tiempo con ganas de ponerle ritmo a las letras y qué mejor que hacerlo con amigos. Empezamos, vimos que nos gustaba y decidimos grabar”, explica.
Él es el letrista y confiesa que sus creaciones parten “de las cosas que pasan en el día a día, tanto a mi como en mi entorno. Sucede algo y yo saco el lápiz”. El proceso creativo comienza por la noche, y “a las tres o cuatro de la mañana salen cosas”. En ocasiones son recuerdos, en otras sucesos, pero la pluma de Rodeiro encuentra la fórmula para ponerlas encima del escenario.
Echando la vista atrás, el grupo considera que fue “todo un honor y una suerte” poder ser los teloneros de The Original Blues Brother Band en el festival VilaBlues, en la ciudad naval el pasado 2023. Además de generar una buena conexión entre bandas, esa noche se saldó con un sabor más que dulce, ya que el público les acompañó desde un primer momento. “Hubo una gran acogida. Al segundo estribillo estaban coreando las letras de canciones que eran la primera vez que escuchaban. Ante esto no se puede pedir más”, explican.
A pesar de llevar toda la vida entre bandas y ritmos, Rodeiro asegura que “volver a los temas propios es realmente importante. Aunque parezca mentira, estamos nerviosos”, ríe.