Hace poco más de un mes que Alejandro Menéndez tomó las riendas de un Racing de Ferrol en caída libre y, ahora, cuatro jornadas después, el asturiano sigue buscando ante el Huesca, su rival de mañana, la chispa con la que encender la continuidad de buenos resultados en las filas verdes.
Menéndez quiere soplar ante la formación oscense las brasas que quedan de aquella victoria de su debut ante el Levante, toda vez que atrás quedan las tres derrotas siguientes, la más reciente, y dolorosa, ante el Córdoba. “El equipo trabaja muy bien. Es capaz de limpiar, de que no le pesen las cosas al día siguiente, de darle frescura al entrenamiento y a que las cosas salgan bien”, comenta.
Eso, durante la semana de trabajo, si bien la urgencia llega en que estas sensaciones en las sesiones de trabajo se plasmen en el campo. Y su nueva oportunidad es mañana, en el que es el primer choque en una nueva semana de tres encuentros, que pueden resurgir a la nave verde o darle el cañonazo definitivo.
“El Huesca es un equipo duro, que tiene una idea muy clara, defiende muy bien, compite muy bien, es un rival fuerte, sobre todo en su campo”, relata Menéndez, recordando que los del Alcoraz sólo han cedido seis duelos en toda la campaña.
Por su parte, para el entrenador asturiano, y como en duelos previos, el camino hacia esas nueve victorias pasa por “nosotros. Dependemos de no penalizar, de seguir haciendo lo que estamos haciendo, sobre todo desde el partido del Córdoba, donde nos hemos rearfimado en la línea de trabajo defensiva, como así lo habíamos hecho en Levante. Nos tenemos que quedar con lo mejor para volver a reflejarlo y mejorar lo que es la finalización”, subraya.
Y es que a pesar de haber marcado en tres de los cuatro duelos en los que ha estado en el banquillo, la falta de acierto es uno de esos pesos que hunde cada vez a los ferrolanos, y dos de estos duelos no llegaron para puntuar. Hemos trabajado para llegar a los últimos 30 metros y no generar precipitación, en intentar dar las claves a llegar más organizados, hacer más daño y acabar las jugadas, que muchas veces las empezamos bien, ya sea con balón o robos”, añade.
¿Y cual es el siguiente paso para encontrar esa victoria? El técnico lo tiene claro. “Mejorar y trabajarlo. Los jugadores que tenemos en ataque tienen una serie de recursos que tenemos que explotar y lo único que esperamos es que con el trabajo y esos recursos, nos den un rendimiento. No hay varita mágica, hay que ganar con argumentos y estar acertados”. sentenció.
En este aspecto, y con el posible el regreso de Álvaro Giménez, cada vez más cercano, que se espera no sea demasiado tarde, daría más armas a la vanguardia racinguista. “Necesitamos gol y él es un hombre gol”, señala Menéndez. “Nos va aportar muchísimo, no sólo los que están, también Heber que cada día está un poco mejor, nos va hacer mejores a todos en juego y resultado”. Y mientras que el ilicitano afronta su cuenta atrás en la que es su quinta semana “de baja”, lo hace también junto con el resto de sus compañeros en cada duelo como una nueva oportunidad o como un nuevo clavo en la cruz.
“Mientras hay vida hay esperanza. Este deporte tiene cosas sorprendentes y esta es una”, apuntaba a el técnico en relación a las palabras de Miguel Loureiro y su salvación con el Córdoba. “Hay un montón de ejemplos. A partir de ahí, mientras haya ese número de partidos que nos pueda sacar de ahí, nosotros vamos a trabajar un montón. Lo vamos a dar todo”.
Así, tanto para el duelo de mañana ante el Huesca como para el resto, Menéndez les sigue pidiendo a los suyos, sabiendo su dificultad para marcar, “tenemos que saber ponernos por delante y defenderlo. Hay que salir muy intensos, porque los partidos van a ser muy justos, muy justos, y van a contar mucho los detalles pequeños”, zanjaba el entrenador.