Poco o nada positivo se puede rescatar de la contundente derrota sufrida por el Racing el pasado viernes en Anduva (4-1). El conjunto ferrolano apenas disparó una vez entre los tres palos y generó peligro. Sin embargo, éste llegó de la mano de dos jugadores que, cuando se pongan en forma, pueden ayudar mucho al equipo. Sobre todo con los guantes que tienen en sus respectivos pies izquierdos. Estos dos futbolistas son Naïm García y Heber Pena.
El primero de ellos fue el único de los titulares que lo intentó y le puso ganas para tratar de detener la avalancha del Mirandés que se puso 2-0 en apenas 23 minutos.
“Todos teníamos claro el salir fuertes, juntos e ir al contraataque. Estar bien alineados todos y nos encontramos con dos goles que nos dejan tocados”, comentó el madrileño al acabar el partido. Y es que se encontró muy solo en ataque. No fue hasta la entrada del naronés por la lesión de Raúl Blanco, el otro jugón del equipo, que encontró un compañero de fechorías.
Con los dos en el campo, el Racing logró aumentar su presencia en campo rival a través de faltas y saques de esquina. Esas acciones eran las oportunidades perfectas para cambiar el partido y el conjunto verde logró aprovechar una de ellas en el minuto 41. Heber sacó un córner en corto para Naïm. Éste recibió y puso un centro medido para que Luis Perea marcase en el primer tiro a puerta. Este tanto pareció cambiar algo. Los verdes se dieron cuenta de que podían hacer mucho peligro a balón parado gracias a sus dos extremos.
“Cuando metimos, lo primero que hicimos fue coger el balón rápido porque vimos que con los centros se les podía meter mano. En el balón parado les podíamos meter mano”, apuntó García.
Sin embargo, ellos dos no pudieron cambiar la dinámica porque las lagunas defensivas y los fallos se volvieron a suceder y el subidón por marcar se diluyó como un azucarillo en el agua.
“Pensábamos que podíamos empatar, pero nos metieron otro gol y te hace ir un poco para atrás y volver a remar. Hay que pensar en el fin de semana que viene y en sacar el máximo número de puntos posibles”, aseveró el extremo.
Y es que el equipo ferrolano se hundió y no se pudo recuperar. Ahora toca seguir remando, pero queda una jornada menos. Cada vez se pone más complicado, pero si cambia su mentalidad y puede contar la mejor versión de todos, no sólo de Heber y Naïm, la salvación puede ser más factible.