Desde la mar | Expresiones marineras coloquiales

Muchas expresiones marineras, o relacionadas con la mar, se han trasladado al lenguaje coloquial, aunque a veces con un significado diferente al original marítimo
Desde la mar | Expresiones marineras coloquiales
A Palo seco (Fuente: Vaido Otsar)

Siempre me ha resultado curioso observar la gran atracción que los temas de la mar suelen ejercer en gentes de tierra adentro, tanto en Galicia, como en el resto de España en general. Debido a ello con asiduidad nacen metáforas marineras referidas a episodios de la vida cotidiana. Como consecuencia de esto, muchas expresiones marineras, o relacionadas con la mar, se han trasladado al lenguaje coloquial, aunque a veces con un significado diferente al original marítimo. 

 

Algunas de estas expresiones están recogidas en la RAE con esa segunda acepción, y otras no. E incluso a veces utilizamos expresiones cotidianas, que desconocemos que tienen su origen en el ambiente marítimo.
 

Entre las marineras más utilizadas en el día a día en tierra firme se podrían destacar las siguientes: “abordar”, “que cada palo que aguante su vela”, “caer en las redes”, “como pez en el agua”, “contra viento y marea”, “cortar el bacalao, “donde hay patrón no manda marinero”, “enrolarse”, “hacer aguas”, “indicar el rumbo”, “irse a pique”, “irse al garete”, “mar de fondo”, “naufragar”, “navegar contra corriente”, “perder el norte”, “poner la proa (a una persona)”, “salir a flote”, “tener agallas”, “tirar por la borda”, “tocar fondo”, “viento en popa”, “echar un cable” o “zozobrar”.


Asimismo, entre esas expresiones que a veces utilizamos sin conocer su pasado náutico se podrían recalcar las dos siguientes: “salvarse por los pelos”, y “a palo seco”. Respecto a la primera, en la antigüedad era muy común que los marineros se dejasen crecer la melena ya que muchos embarcaban sin saber nadar, por lo que en caso de caer al agua podían ser “salvados por los pelos” al ser agarrados por la melena flotando. En cuanto a la expresión “a palo seco” (la que usamos cuando tomamos una bebida sin su tapa), ya era utilizada en los tiempos de la colonización para referirse al modo de navegar con las velas recogidas.

 

El pasado confinamiento


Aquel extraordinario confinamiento que vivimos en nuestros hogares en el año 2020 trajo a mi mente algunas expresiones marineras, pero que no han sido trasladadas al lenguaje coloquial, por lo que no son internacionalmente reconocidas. Ya vimos la semana pasada que la “mamparitis” era una de ellas, pero no la única. En los buques, tal como nos ocurrió en el aislamiento provocado por el COVID, se tiende mucho a la creación de bulos y a la propagación de la rumorología


Un rumor muy típico a bordo suele estar relacionado con cuál será el siguiente puerto de escala, en aquellos buques donde este dato se desconoce. Por ello, en un barco, cuando desconfiamos de una noticia se suele preguntar que, si ese rumor ha surgido de “radio mamparo”, o “radio escobén” (el escobén es el orificio en la roda del buque por el que sale el ancla y la cadena en el fondeo). En tierra para este tipo de hechos solemos utilizar la expresión “radio macuto”.

 

Expresiones típicas de a bordo


Una expresión muy curiosa a bordo, y también conocida internacionalmente, es la manera en la que la tripulación denomina al capitán del barco mercante. Este suele ser conocido como “el viejo”. Expresión típica que tal vez esté relacionada con el dicho “A barco nuevo, capitán viejo”.


Por otro lado, en España también existen expresiones en tierra, relacionadas con la mar, pero que solo se conocen en determinadas provincias marineras. Por ejemplo, en Cádiz, cuando los chavales juegan al fútbol y chutan el balón muy alto, y este cae a un tejado inaccesible, utilizan la expresión “el balón se ha embarcado”, en referencia a que el balón ha quedado aislado, tal como quedan los marinos en los buques.

 

Refranes y dichos marineros


Cómo no, los dichos marineros están muy presentes en el refranero. “Penas y olas, nunca vienen solas”, “El que ha naufragado, teme al mar aún calmado”, o “No existe gente de mar, que no se pueda ahogar”; son claros ejemplos de esta presencia. 

 

Los refranes meteorológicos constituyen el catecismo de la gente trabajadora del campo y del mar. Apoyándose en el refranero se reparten las faenas del campo y del mar en las tareas del día a día. En Galicia se verifica el refrán “en abril, aguas mil”, que certifica la abundancia de lluvias en este mes. Curiosamente, a pesar de la pluviosidad existente, el refranero gallego se centra más en las temperaturas (frío, calor, etcétera), que en las lluvias. 


*Raúl Villa Caro es doctor ingeniero naval, oficial de la Armada, capitán de marina mercante y secretario de la Fundación Exponav

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