Rafael Suárez (A Coruña, 1959) lleva tres años al frente de la gerencia de la Fundación Exponav, lo que para él es “un regalo”, admite, puesto que no oculta su pasión por la historia y los entresijos de la construcción naval a lo largo del tiempo. “A mí, con esto, me ofrecieron un caramelo”, sonríe, confesando que se puede pasar horas explicando claves de los valiosos fondos que atesoran.
¿Qué balance hace hasta el momento de su gerencia?
Muy positivo, a nivel personal. Después, desde el punto de vista del museo, debería decirlo el público, alguien externo, porque todos tendemos a la autocomplacencia, es la naturaleza humana. La verdad es que tengo un equipo con el que estoy muy a gusto, de gente joven, que me permite estar actualizado, y que es muy participativo. En este aspecto estoy también muy contento, aunque no es mérito mío, ya estaban cuando llegué. Fueron mis antecesores los que lo conformaron.
Exponav siempre ha hecho gala de una gran profesionalización...
Los profesionales son los que saben qué es lo que interesa al público. Nosotros podemos aportar las ideas, pero los conocimientos en museología, recepción o guías son de ellos, que tienen la capacidad de transformar las ideas que aportan los colaboradores.
¿Hasta qué punto son importantes los colaboradores aquí?
Son claves, tanto por su participación como por sus conocimientos de la construcción naval y otros ámbitos como la gestión, por ejemplo. Es un trabajo sin el cual no sería viable el museo. Las subvenciones que recibimos dan para lo que dan, con más se harían más cosas, claro; pero sí es cierto que el conocimiento que aportan no lo tendríamos ni contando con más dinero.
Además de ofrecer la exposición permanente de sus fondos, el museo siempre está abierto a iniciativas culturales...
Tenemos que responder a las inquietudes de la sociedad de Ferrolterra. Además, nuestros patronos institucionales [Armada, Xunta de Galicia, Diputación de A Coruña, ayuntamientos de Ferrol y Narón, Autoridad Portuaria Ferrol-San Cibrao y Navantia, entre otras entidades y empresas privadas] nos subvencionan para que aportemos algo. No podemos mantenernos cerrados, sino que tenemos que estar abiertos a la gente que, a través de sus aportaciones, realmente es al final quien nos está subvencionando.
Abrieron recientemente el espacio remodelado de la Oficina Técnica, un sitio que usted conoce bien. ¿Qué siente al ver su lugar de trabajo en un museo?
Hombre, es muy emocionante, evidentemente, ver aquí elementos que tú has utilizado en tu vida profesional. Pero también te das cuenta de que vas siendo mayor [ríe]. Cuando dieron de baja el petrolero “Mar del Norte”, que fue el primer barco en el que yo intervine desde el principio y hasta el final, me di cuenta de cómo pasa el tiempo. Ahora, las herramientas que usábamos se han convertido en piezas de museo. Lo ves y piensas que la técnica evoluciona muy rápido, pero también que tú te vas haciendo mayor.
Aunque las visitas a Exponav siguen creciendo, ¿cree que sigue siendo un espacio desconocido para la gente de Ferrolterra?
Sí, continúa siendo muy desconocido para los ferrolanos. Me sorprende que gente de aquí todavía piense que es un lugar al que no se puede acceder, que está cerrado al público... Fíjese que hemos incrementado en un 15% los visitantes de la comarca, pero todavía estamos muy lejos de lo que debería. En Ferrolterra somos unos 150.000 y este año han venido 8.000, así que nos siguen faltando 142.000 vecinos que vengan y conozcan el museo.
¿Podría animarlos usted?
Ya solamente por ver el edificio merece la pena entrar. Aquí se van a encontrar una exposición de la construcción naval, sí; pero que habla también de Ferrol y de Ferrolterra porque la construcción naval y la comarca son una simbiosis en la que ambas han salido y salen ganando. Un “win to win”, como se dice ahora.