Carta a Lucio (II)

Con el fin de que no quede ninguna duda, para futuros encuentros me gustaría aclararle al SISTEMA y, de paso, también a las personas que aquella mañana no acertaron a controlarlo, lo siguiente: Es verdad que soy una persona mayor. Una persona que ya dobló la esquina setenta de la vida, pero esto no quiere decir que sea un otario.


Soy mayor pero no otario, y a pesar de la edad sigo siendo un ciudadano que paga sus impuestos, que no blanquea dinero, que no tiene empresas superpuestas, que no tiene cuentas en Suiza, ni en Panamá, ni en ningún otro paraíso fiscal, que no cobra comisiones en La Meca, ni en ningún otro lugar, que nunca ha estafado a nadie con preferentes. Tampoco con el tocomocho, ni con ningún otro SISTEMA diseñado por banqueros, ladronzuelos y rateros, que no usa tarjetas black. m que no ha fijado su residencia fiscal en Andorra, ni en Abu Dabi, que nunca ha faltado a las obligaciones contraídas con diferentes bancos a lo largo de su vida.


Solo por esto ya me merezco un respeto. Pero es que además soy un ciudadano con derechos, no un súbdito.


Exijo que se respeten mis derechos, y me pregunto:


Si partimos del principio de que los ciudadanos hemos sido, y somos obligados a abrir una cuenta bancaria para cobrar nuestras nóminas, recibir nuestras pensiones o pagar nuestros impuestos y recibos, ¿qué sentido tienen algunas de las comisiones que nos cobran? ¿No deberían pagarnos los bancos a nosotros por confiarles la gestión de nuestro dinero, con el que hacen inversiones que en poco o en nada benefician a los depositarios? Como por ejemplo contratar espías.


Si partimos del principio de que el dinero que los bancos atesoran en sus cajas es nuestro, ¿no deberían prestar un servicio ajustado a nuestras necesidades y condiciones?


Como ves, amigo Lucio, el mundo al revés. Y aquí no acaba este tropiezo con un SISTEMA en el que nos han metido, y nosotros, como corderitos, nos hemos dejado meter. Pues pasados unos días me dirigí al Servicio de Atención al Cliente (SAC) de CaixaBank y la respuesta fue:


“...te comunicamos que hemos compartido tus comentarios con los profesionales de la oficina 1456-6 CASTILLA. Aprovechamos para indicar que todos los profesionales de la entidad tienen vocación de servicio y desarrollan su actividad con la finalidad de prestar el mejor servicio a nuestros clientes. En este sentido agradecemos las aportaciones que nos ha hecho llegar en el sentido que nos permiten adoptar posibles acciones de mejora y lamentamos las posibles molestias que se te hayan podido ocasionar”.


En un párrafo de siete líneas, primero se dirige a mí con el tú, más adelante usa el usted, para volver al tú. Y este es el párrafo más aprovechable de un folio de respuesta de veinte líneas.


Y a continuación: “Te recordamos, que nuestro horario de atención al público está establecido por el Convenio Colectivo de las Cajas y Entidades Financieras de Ahorro”.


¿Y qué dice el Convenio Colectivo de las Cajas y Entidades Financieras de Ahorro? En el Capítulo V. Artículo 32, dice: 2.1 En el período entre el 1 de octubre y el 30 de abril: Lunes, martes, miércoles y viernes: De ocho a quince horas. Jueves: De ocho a catorce treinta y de dieciséis a diecinueve horas.


2.2 En el período entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre: De lunes a viernes de ocho a quince horas.

Después de hacer un detallado repaso del mencionado Convenio Colectivo y ante esta respuesta del SAC de CaixaBank, me pregunto:


Si esto es así, como consta en el Convenio Colectivo y afirma el propio SAC ¿Por qué se negaron a atenderme aquella mañana?


Además, si mi información no es errónea, el SISTEMA de algunos bancos tiene abierta la caja desde las 8.30 horas a las 14.00 horas ¿Es este un servicio de atención al cliente o es un servicio para alejar a los clientes? ¡Por favor! que no pierdan su tiempo ni malgasten el dinero de esta forma.


Después de este tropiezo con el SISTEMA, para el que no encuentro otro calificativo más que el de atropello, me dirigí al Departamento de Conducta de Entidades del Banco de España y por respuesta recibí:


“En definitiva, de conformidad con lo expuesto, este Departamento estima que no procede emitir un pronunciamiento contrario a la entidad reclamada”


Conclusión: “En atención a los hechos que motivan la presente reclamación, este Departamento considera que no procede emitir un pronunciamiento sobre la controversia sometida a su conocimiento. Por tanto, una vez emitido el presente informe, se procede al archivo de las actuaciones”.


“Este departamento no es competente para valorar, decidir, ni pronunciarse sobre los posibles daños y perjuicios que se hayan podido ocasionar a los clientes y usuarios de los servicios financieros. Dichas cuestiones podrán someterse, en su caso, y de considerarlo el perjudicado, a los correspondientes órganos judiciales”.


Al Departamento de Conducta de Entidades del Banco de España, después de declararse incompetente, en su respuesta solo le faltó añadir la tarjeta de un bufete de abogados, con eso ya la hubiese bordado.


Pero como no me rindo así como así, ante lo que considero un atropello me dirigí a la Comisión de Peticiones del Parlamento de Galicia. Pero hoy, un año después, envuelto en una sensación de indefensión, sigo esperando una respuesta. Sigo esperando a que los poderes públicos actúen contra los abusos de los banqueros. Y esta sensación de indefensión es lo que me movió a recurrir a ti, pues los poderes públicos siguen mirando para otro lado mientras millones de ciudadanos vemos como nos van expulsando del SISTEMA.


Ante el silencio de esos poderes públicos, como último recurso, me dirijo a ti porque sé que tú sabes discutir con los bancos, pues si has puesto al City contra las cuerdas, estoy seguro de que podrás con cualquier otro.


Y no sé que te parecerá esto que te voy a decir a continuación, pero estuve pensando que podrías echarme una mano cuando de nuevo tenga que enfrentarme al SISTEMA, pues según fabricaste aquellas planchas, estoy seguro que podrás instalarle una aplicación, que se dice ahora, al SISTEMA para que pueda analizar cada consulta con rigor y agilidad, y responder de forma personalizada a cada usuario, algo que hoy está muy de moda y publicitan muchas empresas. Eso que llaman el trato personalizado. O sea: bla, bla, bla...

Carta a Lucio (II)

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