Son muchas las odas que se le han hecho a la gastronomía, y es que una no podría asegurar si Lolita hubiese tenido el renombre mundial que la precede si no fuera por ese arroz con bacalao que menciona en “Sarandonga”. Pero ella no fue la primera, años antes, en 1955, Antonio Molina ya entonaba su “Cocinero, cocinero”, y así hasta hoy. Una tampoco se puede olvidar de lo mucho que le gustaba la “Barbacoa” a Georgie Dann y que los uruguayos Chocolate pusieron la “Mayonesa” en boca de todos.
Más cerca de casa, Siniestro Total llenó muchos bolos con su “Dame comida”, y es que a pesar de que estos artistas no tienen demasiado en común entre sí –o, al menos, que este Diario sepa–, el cuarto arte, que nunca entendió de mentir, puso en valor el papel de los hábitos alimenticios de tal forma que, a estas alturas, poco queda por decir.
Sin embargo, en Narón han sido quien de, un año más, llevar a cabo uno de los mayores homenajes a la tradición y al paladar. Así, Tapas de Entroido se ha vuelto a posicionar como una cita ineludible tanto para la hostelería como para el público.
Y como en estas fechas lo típico son los disfraces y, en ocasiones, no saber el quién es quién, los restaurantes han apostado por “Nena”, “Entroido no pan”, “Soño do meco” o “Me llamo Nete Do_Nete”, una serie de nombres que quizá hacen que el público se asombre lo mismo que ante un solo de Jimi Hendrix.
Eso sí, hay para todos los gustos. Un total de 17 establecimientos toman parte en este festival gastronómico que se podrá disfrutar hasta el jueves –en función de los horarios de los establecimientos–, y que por ahora deja un muy buen sabor de boca, valga la redundancia, en las cocinas naronesas.
Los bocados disponibles hacen de los paladares algo similar al “Bohemian Rhapsody” de Queen a los tímpanos. Y si eso no convence, no hay de qué preocuparse, puesto que no faltan opciones. Así, se pueden probar gyozas en Ronnie y en Clandestino Burguer, cada cual en su estilo. El Olivo propone una flor de entroido pero, eso sí, esta vez salada. La “Cociburguer” es la propuesta de el Nuevo Tapeo y en el Mesón de la Abuela hay “Manitas ao volante”. Estas son, solo, algunas de las opciones.
En el caso de Fame Kanalla y su donut de cocido, desde la gerencia del establecimiento aseguran que este año “hemos llegado a triplicar las ventas”. Ellos han visto cómo se incrementa la participación, pero la grada de butacas, el público, ha puesto en valor el esfuerzo del tiempo en los fogones, asegurando que “el nivel de esta edición ha sido sublime”.
Entre los propios negocios también vuelan los vítores y es que alguno de ellos se ha pasado por establecimientos colegas para probar la calidad y constatar, así, que el hacerse con el primer premio este año va a estar realmente reñido. “La sensación es que todos los locales están muy animados, tanto los trabajadores como los clientes”, explican los hosteleros.
De esta manera, The Who y Julio Iglesias podrían encontrar un punto en común dentro de esta cita culinaria. Quizá, “Galicia canibal”, de Os Resentidos, se refería, entre líneas, a esto, a reinterpretar la tradición para ponerla encima de la mesa.