Liberté, égalité, Baximanité: los ferrolanos en la final de la Eurocup

Más de 200 aficionados se desplazaron hasta Lille para ser testigos del Baxi en Europa
Liberté, égalité, Baximanité: los ferrolanos en la final de la Eurocup
Los aficionados del Baxi antes del partido I REDACCIÓN

Paula Rilo tiene ocho años y no está acostumbrada a que sus padres le dejen faltar a clase y, a pesar de que "no somos de hacer este estilo de locuras", asegura la pareja, la final de la Eurocup que el Baxi juega en Lille les pareció la ocasión perfecta. Aproximadamente 200 ferrolanos entonaron a Los Limones pero discrepando con una letra más que conocida en la ciudad naval, puesto que quisieron dejar claro que "ahora ganar es lo normal, porque con estas chicas ya somos campeones", sentenció tajante la afición. 

 

En este sentido, Rilo asegura que nada le hace más ilusión que poder ver a Gala Mestre en la pista. Escuchando las palabras de la pequeña, el padre de la alero –también presente en esta cita ineludible– no fue quien de contener la emoción y aseguró que "es un orgullo tener una hija como ella. Es todo sacrificio, inteligencia y amabilidad", por su parte solo queda continuar con lo que ya están haciendo "seguir a su lado y apoyarla en todo lo que podamos".

 

El "a por elas, adiante, hoxe temos que vencer" se repitió en la previa convocada en el V&B Bar aunque las jugadoras no estuviesen presentes. La afición practicaba para el encuentro que hizo que en Europa se hablase de Ferrol, y donde los que hasta aquí llegaron tuvieron claro que "este era el momento de coger un avión".

 

 

Pero no solo los ferrolanos se decidieron por volar a golpe de martes. En la grada se formó una sinergia con los irlandeses que decidieron cruzar fronteras por una ocasión más que merecida. Entre otros estaba allí James Weldon, el entrenador de la selección femenina de Irlanda, quien compartió pista con Claire Melia: "Normalmente no tenemos la oportunidad de ver este nivel y poder disfrutar de esta temporada es realmente increíble. Es un orgullo para mi verla jugar una competición así, pero también para el equipo técnico", aseguró Weldón. 

 

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James Weldon (derecha) y otros aficionados de Irlanda I REDACCIÓN

 

Pero ellas no fueron las únicas que contaron con un apoyo extra en la grada. "Vine por el amor de mi vida" y es que no hay nada como el cariño de madre y la de Lino López lo sabe bien. "Había que venir en una fecha como esta, quedarse en casa no era una opción", asegura. "Están haciendo historia y queríamos ser testigos", reitera uno de los grupos que llegó esta misma mañana y, "aunque hubo un sinfín de contratiempos, estamos aquí dispuestos a darlo todo".

 

Las escalas

 

Para conseguir llegar a Villeneuve D'Ascq hubo que hacer malabares. Nunca tal congregación de camisetas del Uni Ferrol se pudieron ver en Charles de Gaulle u Orly, los aeropuertos parisinos. Las instalaciones belgas tampoco se quedaron atrás y Charleoi se tiño de rosa y azul durante una jornada en la que el avión "era la parte fácil", comenta entre risas una pareja que, tras una escala en Alicante, un tren de alta velocidad de Bruselas a Lille, un tramo en metro y otro en bus, consiguió llegar a su hotel. Y es que la "Baximanía" está demostrando que no tiene comparación en la urbe, pero tampoco fuera. 

 

 

En la previa se dejaban oír las peripecias que más de uno tuvo que hacer para poder llegar hasta allí. Se sucedían las paradas en Madrid, Santander o Alicante y cómo hubo quien consiguió aprovecharlas para hacer algo de turismo. También se dejó conocer la ciudad gala, aunque barriendo para casa "Ferrol tiene más que ver", afirmaba un grupo entre risas después de hacer un Freetour por la urbe. Pero como de hospitalidad sabemos, quisieron ver la parte positiva al sostenar que "la guía era majísima".

 

Dispuestos a todo porque, en palabras de la afición, "ya somos campeones mires por donde lo mires" y sin saber aún qué deparará el partido, a Francia le quedó claro que "esto es Ferrol". Aunque no se jugase en casa y el francés se le escapase a más de uno, en los equipajes se vinieron los botes de A Malata para no perder la costumbre. Porque aquí es así, el amor es verde, rosa y azul y "si no nos conocían, ahora nos van a recordar"

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