El realismo muchas veces es una excusa para coartar los deseos de cambio de una comunidad. Decir sociedad será demasiado, pues, efectivamente, es un concepto más amplio, pero lo cierto es que en nombre del realismo y del pragmatismo se intentan frenar procesos varios.
El caso de los huertos urbanos es un ejemplo. En la cabeza de la gente todavía persiste la idea de que urbano y rural son dos mundos contradictorios en los que, además, las características están muy marcadas: el primero es el progreso, el futuro; el segundo, el atraso, el pasado.
Pero, sin embargo, es probable que la crisis ecológica que ya ha empezado obligue a modificar los esquemas, sobre todo los mentales, y volver la mirada hacia otro modelo. Un modelo con muchas aristas y variantes en el que la persona y sus necesidades (y no sus deseos de consumo sin límite) sea la norma.
“Huertopías”, del sociólogo y experto internacional en soberanía alimentaria José Luis Fernández Casadevante –alias Kois–, es una obra perfecta para explorar esas vías. Una de ellas, la que fundamenta este texto, es la agricultura urbana, que desde hace años viene asomando la pata con diferentes iniciativas –también en las pequeñas ciudades– que buscan no solo favorecer el consumo responsable y sostenible en entornos agresivos –las urbes lo son, no nos engañemos– dominados por el vehículo privado, sino también para reforzar los lazos de las comunidades, tronzadas en muchos lugares por la maximización del turismo de usar y tirar.
Hay ciudades que ya tienen más pisos turísticos que viviendas en alquiler, y eso es un problema. Lean estas “Huertopías” porque les permitirá aclarar muchos conceptos.