El Fendetestas de As Pontes lo ha vuelto a hacer. La formación de la villa se ha plantado por segundo año consecutivo en la final por el título de Segunda Autonómica y el correspondiente ascenso a Primera. Una situación que, en muchas partes, recuerda a la vivida en el anterior ejercicio, en el que tras ganarlo absolutamente todo, los ponteses cedieron en el único duelo que no podían perder: la final ante el Lalín. Poco más de doce meses después, el grupo local se desplaza mañana al campo vigués del CUVI –15.00 horas– y no lo hará sólo.
“Levamos un autobús cheo de afición, que nos axudaron moito na semifinal”, recuerda Toño Ferreiro, presidente del club, trayendo a la conversación ese encuentro de hace unos días dirimido en O Poboado ante Mareantes Barbanza (con victoria local por 38-29) y en el que el terreno de juego pontés contó con una excepcional presencia de público, que se repetirá en tierras olívicas.
Enfrente estará el gran favorito para conseguir título y ascenso, un Pontevedra que perdió la categoría el pasado ejercicio y que mantiene ese nivel de Primera Autonómica que le ha permitido ganar todos los partido, incluyendo los tres disputados ante los ponteses. “un na casa e dous fóra”; señala Ferreiro. “No da casa na primeira parte estivo disputado, pero na segunda a súa preparación e calidade demostruouse”, añadía el dirigente y jugador.
En esta campaña, la pelota de la presión está en el tejado pontevedrés, a diferencia de un ejercicio anterior prácticamente perfecto de los ponteses. Un “peso” que quizá puede jugar a favor de los de la villa, pasándoles a los pontevedreses esos fantasmas del pasado. “A ver se llos trasladamos a eles”, señalaba entre risas Ferreiro, “non temos presión de ningún tipo. O noso obxectivo principal é disfrutar e o que veña virá. Non tiñamos xeradas expectativas de ningún tipo, pero fóisenos dando razonablemente ben e estamos na final. Fantástico”, sentenciaba.
En el Fendetestas están “tranquilos, desexosos de que chegue o día e que poidamos facer un bo papel”. Eso sí, sin perder de vista, por qué no, esa victoria y ascenso de un grupo “variopinto”, como lo define Ferreiro, en el que “ao mellor a presión xerámola nós mesmos, porque non temos nin dun patrocinador nin da directiva. E máis por competitividade”. En ese caleidoscopio que es el Fendetestas hay que encajar desde uno de sus jugadores que se acaba de prejubilar –”con 56 años, de Ponferrada, e segue xogando”– a varios superados los 50 –entre ellos el propio Ferreiro– y varios en la veintena, cada uno con sus circunstancias vitales, como señala el presidente.
De hecho, en la tarde de ayer realizaron el último entrenamiento antes de la final y lo hicieron “con un adestramento multitudinario, trece de 23”, señala un Ferreiro que recuerda que muchas veces estos trabajos se realizan con siete u ocho jugadores. “O cal indica que ao mellor ten máis mérito chegar á final como chegamos”, sentencia un presidente que no mira más allá de este duelo, en el que de caer todavía tendrían otra baza en el playout contra el Muralla. “Non pensamos niso, pensamos en xogar a final, desfrutar e virá o que teña que vir”, a la espera de que, quizás ahora sí, sea la fortuna que fue dolorosamente esquiva hace doce meses.