Una política de mantenimiento “defectuosa” y la falta de una “comunicación eficaz” entre el capitán y el jefe de máquinas del “Blue Star” están detrás de su encallamiento en la zona de As Mirandas, en la ría de Ares, el 22 de noviembre de 2019.
Son dos de las conclusiones extraídas del informe publicado ayer por la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos –Ciaim–, organismo dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para “obtener enseñanzas que permitan reducir el riesgo de accidentes marítimos futuros”.
En el informe se confirma que el encallamiento tras la pérdida de control del quimiquero se produjo por varias “causas inmediatas”, como la pérdida de aceite térmico por una fuga en el tanque de expansión del sistema que habría alcanzado los conductos de exhaustación de los motores, “dando lugar”, precisa el documento, “a un incendio en el guardacalor que se extendió por la cámara de máquinas”.
Se produjo, además, una “descoordinación” en la liberación del sistema fijo de extinción de incendios por dióxido de carbono y fue el disparo de este gas el que provocó la “pérdida de propulsión y suministro eléctrico”. El “mal estado”, apunta el informe, “del sistema de emergencia de largado del ancla en el molinete de babor” y, por último, la “imposibilidad de contar con asistencia inmediata de remolcadores en la zona de fondeo” habrían llevado al “Blue Star” a empotrarse contra las rocas de As Mirandas aquel 22 de noviembre de hace cinco años.
La Ciaim incide en la descoordinación entre el capitán y el jefe de máquinas. El primero, cuando tomó la decisión de salir de la ría de Ares ante el empeoramiento de las condiciones meteorológicas “no estaba debidamente informado” por el segundo del alcance de la avería en el sistema de aceite térmico ni tampoco del “riesgo de incendio que podía acarrear el uso de este sistema. No hubo una comunicación eficaz”, subraya el informe.
Urge a las capitanías marítimas un procedimiento para gestionar el fondeadero de Ares con mal tiempo
Según esta investigación, el capitán no habría sido “diligente” al no comunicar “inmediatamente” a las autoridades marítimas los problemas que estaban teniendo con el citado aceite, un sistema, por otra parte, que el jefe de máquinas “demostró no conocer debidamente”. Esto le habría impedido “tomar las decisiones adecuadas para evitar el incendio que se produjo posteriormente”.
Ese “desconocimiento” se extendió a otras acciones, como la “liberación del freno del molinete de anclas”, las “dificultades para arrancar el generador de emergencia y la bomba contraincendios”, indicios, sostiene el Ciaim, que denotan “desconocimiento de los sistemas del buque y falta de familiarización con los procedimientos de emergencia a bordo”.
Por otra parte, la comisión ha identificado una serie de indicadores de una política de mantenimiento “defectuosa o mal implantada a bordo” en elementos ya citados como el sistema de aceite térmico, molinetes de anclas, arranque del generador de y bomba contraincendios, además de falta de iluminación en el puente”.
El Ciaim también incluye en su informe unas recomendaciones sobre seguridad para el armador, la autoridad marítima de Malta –pabellón con el que navegaba– y para las capitanías marítimas de A Coruña y Ferrol, así como para Portos de Galicia.
Con respecto a las capitanías, les propone que “valoren” establecer un procedimiento para gestionar el fondeadero en situaciones de meteorología muy adversa, “disponiendo puntualmente remolcadores en puertos cercanos (Ares o Sada) o con otras medidas de eficacia similar”. A Portos, por su parte, le recomienda “habilitar en el puerto de Sada un calado suficiente para que puedan atracar buques de salvamento”.