Pues a lo mejor no era mala idea. La alcaldesa quiso desmentir un ‘bulo’, más bien leyenda urbana, que decía que con las obras de los Cantones, el Obelisco acabaría en la futura estación intermodal. Y quizá no era del todo mala idea. No mover el Obelisco, claro. Tener un monumento que acompañe a la histórica estación para dar la bienvenida a los recién llegados a la urbe.